En un contexto de crisis política e institucional, surge la pregunta: ¿qué ocurriría si el presidente Javier Milei renunciara o fuera sometido a un juicio político? La Constitución Nacional establece un mecanismo claro de sucesión, contemplado en la Ley de Acefalía, que determinaría el rumbo del país en caso de la ausencia del mandatario.
La Ley de Acefalía y la sucesión presidencial
La Ley 25.716 regula la acefalía del Poder Ejecutivo Nacional y estipula que, ante la ausencia del presidente, asume el vicepresidente en ejercicio. En este caso, Victoria Villarruel se convertiría en la nueva jefa de Estado y debería completar el mandato hasta su finalización en 2027, salvo que circunstancias excepcionales lleven a nuevas elecciones.
Si la vicepresidenta no pudiera asumir por algún motivo, la sucesión recaería en el presidente provisional del Senado, seguido por el presidente de la Cámara de Diputados y, en última instancia, por el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
¿Es viable un juicio político?
El juicio político es un proceso contemplado en la Constitución, pero requiere una mayoría especial en ambas cámaras del Congreso. Para que avance, se necesita el voto de dos tercios de la Cámara de Diputados y luego una sentencia del Senado, lo que implica que la oposición debería contar con amplio respaldo parlamentario para destituir al presidente.
Si bien la posibilidad de una renuncia o destitución de Milei es puramente especulativa, conocer el mecanismo de sucesión es fundamental para entender el panorama político del país en escenarios de crisis institucional.