Canten y griten, putos y lesbianas de la Argentina
luciendo sus mejores trapos y su mejor poesía, para espanto de las Señoras.
Bailen y marchen, travestis y trans de esta Patria crucificada,
que no quede un solo clavo en tanto madero endemoniado y bendecido.
Vengan, bisexuales y queer, con sus pancartas en lo más alto
para mostrar lo torcido de esas mentes que solo ven sexo, donde hay amor;
esos que transpiran moral con sus braguetas abiertas
sin saber qué hacer con sus miembros entre sus manos.
Están también invitados al goce del canto y de las marchas
todes quienes se sientan parte del zurdaje de mierda,
con sus lágrimas de zurdos incluidas y sus vivencias en las mochilas,
para mostrar que también las tenemos de alegrías y victorias.
Venga el amor de miradas; el amor de besos y el amor de cuerpos.
Venga la pasión y la libertad con que nos bautizaron las manos del Pueblo
Venga – si se atreve a mirar lo que verá – aquella Señora que nunca se liberó;
Venga aquel Señor que fantasea en privado con putos y que luego escupe moral en las homilías.
Miren: un ratón se disfrazó de león, para ese sector de Pueblo, siempre sediento de sangre.
Miren: ese león es herbívoro ante los saqueadores externos de siempre.
Miren: el impotente león, pretende criar perros y reunirlos en un canil, junto a sus musas decadentes.
Miren: un energúmeno, que no sabe de dignidad humana, camina – dubitativo – entre ser o parecer.
Cantemos y gritemos
Que vean nuestros rostros y nuestros cuerpos a la distancia
Los miedos, son de ellos, al igual que sus oscuras pesadillas
Nos une la vida; las luchas eternas y los horizontes de la utopía.
Los sueños son nuestros. Seamos su peor pesadilla.